La revista “Ets el que menges” me entrevista para hablar sobre arquitectura y salud

La revista de alimentación Ets el que menges, me entrevistó hace unos días para hablar sobre arquitectura y salud. Cada semana, en su sección de “invitado” conversan con profesionales que se dedican a temas ecológicos. El pasado 5 de enero publicaron la conversación que tuve en nuestro estudio con la periodista Laura Basagaña. ¡Muchas gracias a Laura y a su equipo!

A continuación os transcribo la entrevista en español:

JadeSerra07
Conversamos con Jade Serra para adentrarnos en el mundo del Passivhaus (casas pasivas), la arquitectura biológica y el biointeriorismo. Esta arquitecta barcelonesa decidió que quería investigar y formarse más profundamente en un campo que aún hoy le apasiona intensamente: la sostenibilidad, la ecología y la vinculación de estos dos términos con la arquitectura. “Me interesaba estudiar la elección de los materiales que se utilizan en la construcción y hacerme las siguientes preguntas: ¿Son materiales renovables? ¿Incorporan tóxicos? ¿Perjudican la salud? “. Jade es de la opinión que habría que formar a los arquitectos en criterios ecológicos, para poder “construir viviendas sanas que preserven la salud de los habitantes y del entorno”. Nos encontramos en su estudio en el barrio de Gracia, donde trabaja con su equipo en proyectos de arquitectura ecológica. También la podéis leer en su blog ‘Construir una casa ecológica’, donde cada semana comparte pautas para tener un hogar más sano.

¿En qué consiste la arquitectura biológica?

La arquitectura biológica o bioconstrucción estudia la relación entre el ser humano y el entorno edificado. Los arquitectos bioconstructores tenemos en cuenta no sólo el diseño y la eficiencia climática de la arquitectura, sino que además entendemos que esta debe estar en armonía con la salud de sus habitantes y el medio ambiente.

Importante.

Desgraciadamente, todavía hay muchos edificios que no tienen en cuenta estos parámetros. En las escuelas de arquitectura -generalmente- se pone toda la atención en la eficiencia energética, sin tener en cuenta si se construye con materiales que vienen de la otra punta del mundo, no renovables o con tóxicos que impactan negativamente en la salud de las personas y en la del medio.

¿Cuáles son estos materiales nocivos?

Son aquellos que incorporan ingredientes tóxicos durante su fabricación y que -una vez en casa- pueden llegar a nuestros pulmones o a la piel. En aislamientos, por ejemplo, tenemos la lana de roca -fabricada a partir de fibras provenientes de fundición de roca, que se cohesionan con formaldehído, un componente cancerígeno que llega a nuestros pulmones por inhalación-. El formaldehído también lo encontramos en tejidos sintéticos de tapicería o cortinas donde se añade para evitar arrugas. Otro ejemplo sería el PVC, que contiene sustancias organocloradas muy tóxicas durante su proceso de fabricación. Se trata de materiales que además de incorporar componentes nocivos, muchas veces no transpiran y no permiten que la vivienda regule de forma natural la humedad, contribuyendo a crear un ambiente insalubre.

¿Qué nos propones?

Utilizar materiales naturales como la madera o aislamientos como la lana de oveja. Hay que pensar la arquitectura teniendo en cuenta la eficiencia energética, pero también la salud de las personas para conseguir casas ecológicas y saludables. La arquitectura convencional prioriza las decisiones técnicas y formales por encima de la sostenibilidad; aunque ambas cosas están vinculadas.

Claro.

Hoy en día está de moda el ahorro energético, pero hay que preguntarse cuál es el coste medioambiental de este ahorro. Es esencial pensar la arquitectura de manera holística, teniendo en cuenta el ahorro energético, pero también la salud de las personas y la sostenibilidad global del proceso desde que extraemos el material de la tierra, hasta que lo reciclamos al final de vida útil del edificio. Personalmente considero que, como arquitecta, tengo la responsabilidad de saber cómo mis proyectos y los materiales que uso afectan a la salud de las personas y la del medio ambiente.

JadeSerra02

En tu blog hablas del concepto “slow home”.

Sí, partiendo de la corriente ‘slow food’ -un movimiento que quiere recuperar la cocina tradicional con productos naturales y de proximidad, en contraposición a la comida rápida- el concepto ‘slow home’ es una filosofía de vivienda basada en los valores tradicionales de la vida y la construcción en armonía con el entorno: aprovechando los recursos naturales y consiguiendo un ambiente saludable.

Muy necesario.

En el despacho nos dimos cuenta que nuestros clientes eran, en su mayoría, gente joven que habían comprado o que habían heredado un solar y que tenían el dinero justo para construir una casa pequeña que, además, querían que fuera ecológica. A raíz de conocer una joven familia con dos niñas que nos pidió una vivienda ecológica de 100 m2 a muy bajo coste, tuvimos que pensar e investigar cómo conseguir que fuera natural, eficiente y que el precio fuera ajustado.

Esto nos llevó a idear un sistema constructivo muy eficiente y rápido que en su versión de madera se puede prefabricar en taller. Sin embargo, el concepto precisamente huye de la vivienda prefabricada y cada nuevo proyecto se adapta al solar y a las necesidades del cliente. Por eso decimos que es slow, porque trabajamos cada proyecto al detalle teniendo en cuenta el estilo de vida de la familia, la salud del hogar, el medio ambiente, la eficiencia energética y todo ello con un diseño a medida muy innovador y a un precio mínimo.

¿Como podemos convertir nuestra casa en un hogar sano?

Siempre que hablo de casas ecológicas me gusta distinguir entre el concepto de casa ecológica y casa sana. Os pondré un ejemplo: mi abuela compra en el mercado de plaza en Sant Feliu de Guíxols. Compra la judía al horticultor local, busca alimento de Km0; pero si este horticultor utiliza fertilizantes químicos, entonces esta verdura, por más que sea de proximidad, no será sana. Con las viviendas pasa lo mismo, podemos, por ejemplo, cambiar las ventanas para vidrios de doble cámara de baja emisividad, para que sean más eficientes. Ahora bien, si las ventanas nuevas son de PVC, un producto que requiere mucha energía para ser fabricado y que lleva componentes tóxicos para el medio ambiente y cancerígenos para las personas, entonces la mejora ecológica se pone en duda. Lo que arreglamos por un lado, lo estropeamos por otro. Hay que valorar que el edificio tenga criterios de ahorro energético, pero no nos podemos olvidar de los materiales y de todo el proceso: hay que valorar el conjunto.

¡Por supuesto!

Conseguir una casa sana y ecológica es un proceso complejo en el que intervienen muchos factores, desde la selección de materiales y el sistema constructivo, pasando por el sistema de calefacción y, incluso, la forma de vida de los ocupantes. Se trata de encontrar un equilibrio entre eficiencia energética y ambiente interior saludable y, todo ello, planteado desde una perspectiva de sostenibilidad global.

Qué causa la “contaminación interior” generada dentro del hogar?

Hablamos de contaminación interior cuando el hogar tiene un ambiente poco saludable; muchas veces esto es independiente de vivir en una ciudad, ya que la calidad del aire interior puede ser mermada por diversos factores. Los cuatro factores que determinan la salud y eficiencia de un hogar son la temperatura, la humedad, la calidad del aire y el electroclima.

¿El electroclima?

Este es, quizás, el factor menos conocido. Nos referimos a la contaminación por radiaciones electromagnéticas, ya sean de procedencia natural -como pueden ser corrientes de agua subterránea- o artificial, producidas por redes WIFI, aparatos de microondas o teléfonos inalámbricos. Se trata de una fuente invisible de contaminación, que en pequeñas cantidades es inofensiva pero que puede generar problemas cuando la exposición se prolonga en el tiempo. Hoy en día se conocen muchos casos de personas electrosensibles que tienen dolor de cabeza cuando están cerca de emisores WIFI. Sabemos que estas radiaciones nos afectan, pero aún no tenemos datos suficientes para valorar en qué medida lo hacen; por ello es razonable aplicar el principio de precaución: dosificar su uso y apagarlas cuando queremos dormir.

Por otra parte, para mejorar la temperatura es necesario un aislamiento que transpire y que no genere condensaciones. También hay que tener en cuenta la orientación del edificio y la disposición de las ventanas, que deben permitir una ganancia natural de temperatura gracias a la incidencia solar durante el invierno y al mismo tiempo una buena protección y aislamiento de las radiaciones solares en verano, cuando se busca proporcionar un ambiente más fresco.

JadeSerra03

También hablabas de humedad.

¡Sí! La humedad está muy relacionada con la ventilación y el sistema de calefacción del edificio. Como referencia, la humedad relativa interior debería oscilar entre el 30% y el 60% – y lo podemos medir fácilmente con un higrómetro, ¡un aparato muy económico! -.

¡De acuerdo!

Por encima del 60% o 70% el ambiente será demasiado húmedo y, por tanto, será un lugar propicio para el crecimiento de mohos y bacterias. Por debajo del 30% -una situación muy habitual en nuestros hogares en invierno, cuando encendemos la calefacción-, el ambiente es demasiado seco y hay una acumulación de polvo; esto nos puede llevar a desarrollar enfermedades respiratorias. Aportar aire fresco también es importante; sobre todo, en espacios cerrados con mucha gente, donde se acumula el CO2. De nuevo, ventilar a menudo el espacio es una de las mejores estrategias para resolverlo.

¿Cómo podemos evitar la contaminación electromagnética?

Como recomendaciones generales, aconsejo evitar calentar los alimentos con el microondas. Si tenemos teléfonos inalámbricos, es preciso comprobar que tengan tecnología Eco Dect (que emiten ondas sólo cuando hablamos). También hay que evitar cables y aparatos eléctricos conectados cerca del cabezal de la cama. Por la noche, por supuesto, hay que apagar el móvil y tener un despertador de pilas. Y si tenemos WIFI es importante apagarlo de noche, ya que es cuando el cuerpo aprovecha para regenerar las células y, por tanto, hay que evitar cualquier elemento que genere contaminación electromagnética.

JadeSerra06

¿Qué es una casa pasiva?

Como arquitectura pasiva entendemos cualquier elemento que logre mejorar la eficiencia energética a través de los recursos naturales. Para entendernos, una construcción que consigue reducir la demanda de calefacción y refrigeración, a través de soluciones como pueden ser una buena orientación solar o un buen aislamiento en los muros. Ahora bien, el concepto de casa pasiva está cogiendo mucha fuerza en los últimos años gracias a la certificación Passivhaus creada en Alemania hace más de veinte años y que se basa en reducir la demanda de calefacción a través de sistemas pasivos, a menos de 15kWh / m2 por año.

Se trata de construir casas perfectamente aisladas que son prácticamente herméticas al paso de aire. Como no hay intercambio de aire con el exterior, la renovación de aire interior se hace de forma mecánica mediante un intercambiador de recuperación de calor, que aprovecha el calor del aire interior para calentar el aire frío de la exterior. De esta manera conseguimos una vivienda completamente hermética y aislada, de la que podemos controlar mecánicamente la calidad y temperatura del aire con un coste energético muy bajo.

JadeSerra01

Hablanos del gas radón. ¿Qué nos puedes decir? ¿Cómo se puede evitar?

El gas radón es un gas radiactivo emitido por la desintegración natural de uranio en el subsuelo de la tierra. Tiene una incidencia desigual según la zona geográfica. En Galicia, por ejemplo, es un problema importante. Como es un gas inodoro e incoloro, entra a las viviendas y, aunque las concentraciones son relativamente bajas, es cancerígeno. El Gobierno creó hace unos años el proyecto MARNA, que es un mapa organizado por provincias con las cantidades orientativas de emisiones de radón. Si nuestra vivienda se encuentra en una zona de concentración, es recomendable consultar con un experto del Instituto Español de Bioconstrucción, que disponen de detectores de radón. Para evitar la exposición se utilizan diversas estrategias de mejora de la ventilación y de estanqueidad, según cada caso.

¿Hay otras radiaciones invisibles de origen natural en el hogar?

Las radiaciones telúricas no son un tema de estudio de la bioconstrucción, sino de la geobiología. Personalmente me formé también en este campo con un geobiólogo, lo que antes se llamaba un maestro zahorí y que tradicionalmente los agricultores y gente de campo contrataban para buscar agua y saber dónde debían excavar un pozo en sus terrenos.

JadeSerra05

¡Interesante!

Las radiaciones telúricas son producidas por corrientes de agua o almacenes de minerales en el subsuelo terrestre. Una corriente de agua, al igual que la corriente eléctrica, produce radiaciones electromagnéticas con su propio movimiento. Se sabe, desde hace siglos, que estas radiaciones son nocivas para las personas si estamos expuestos a ellas durante un largo período de tiempo. Por ejemplo, si tenemos la cama o zona de descanso sobre una corriente de agua subterránea, tendremos problemas de salud. Si alguna vez habéis dormido fuera de casa y os habéis levantado con la sensación de no haber descansado, puede ser que hayáis dormido sobre una corriente telúrica.

Conecta con Jade

¡Suscríbete a mi Blog y no te pierdas ningún post!

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *