Materiales para construir una casa ecológica

materiales para construir una casa ecológica

Si bien podemos ser radicales con la selección de materiales para construir una casa ecológica y optar únicamente por aquéllos materiales naturales y respetuosos con el medio ambiente, que es lo que defiende la bioconstruccion, a veces no es posible ser purista y para conseguir ajustarnos a un determinado presupuesto o bien cumplir una determinada función constructiva deberemos optar por materiales no tan eco o no tan sanos.

Hoy os quiero hablar de cómo establecer estos límites y construir de forma ecológica y sana respetando el medio ambiente sin que ello deba suponer que el proyecto de casa ecológica se convierta en inviable. Veamos qué materiales si y qué materiales no podemos utilizar, cuáles son estrictamente eco y porqué es importante utilizar materiales sanos para conseguir un hogar saludable libre de tóxicos.

Materiales con sentido común

Hoy en día, en la Unión Europea el 40% de los materiales, el 40% de los residuos generados y el 40% de la energía consumida, se destinan al sector de la construcción. Al seleccionar los materiales para construir una casa ecológica no todo vale. Podemos utilizar madera ecológica de bosques de tala controlada certificados pero si esta madera viene desde Finlandia en lugar del Pirineo, la energía que estamos consumiendo en transporte generará una huella ecológica muy elevada durante el proceso de construcción.

Hoy en día es posible construir con calidades muy elevadas trabajando con materiales de proximidad.

Pero más allá de esta consideración básica, hay algunos factores que pueden también hacer decantar la balanza hacia un material u otro, veamos en detalle cuáles son los criterios de elección de materiales para construir una casa ecológica.

Criterios de elección de materiales para construir una casa ecológica

-Extracción respetuosa

El primer paso para que un material sea respetuoso con el medio ambiente es que su extracción sea respetuosa en su lugar de procedencia. Con esto nos referimos a la degradación que se produce durante el proceso de obtención de los materiales que está muy relacionado con la posibilidad de renovar o no el proceso.

Por ejemplo, extraer piedra requiere la erosión de grandes montañas y es un proceso no renovable, la piedra es un material natural pero es conveniente valorar su coste medioambiental.

Si valoramos un aislamiento como el corcho, vemos que en este caso sí que se trata de un material natural y renovable que se extrae de forma respetuosa, ya que no hace falta talar el árbol ni se le produce ningún daño a la hora de retirar la corteza.

La madera por su parte es un material cuyo origen debe estar garantizado por entidades certificadoras que comprueban que la tala es respetuosa y los bosques de donde procede se regeneran de forma estable.

-Reducida transformación

Después de obtener la materia prima, debemos procurar que su trasformación sea reducida. En esta fase tenemos en cuenta tanto las emisiones que se generan como la energía que se requiere.

El metal, por ejemplo, es uno de las materiales que requiere más energía de transformación, puesto que hace falta calentarlo a temperaturas extremadamente altas para trabajar con él.

A nivel de aislamientos, encontramos un material que supuestamente nos venden como natural como es la lana de roca, cuyo proceso de fabricación requiere hornos a altas temperaturas para fundir la roca que gastan mucha energía. Además, las virutas de roca obtenidas se aglomeran mediante formaldehido un compuesto definido como cancerígeno por la OMS que puede llegar a nuestros pulmones fácilmente.

-Cercanos al lugar

La cercanía al lugar incidirá directamente en el consumo de energía que se destine al transporte. Lógicamente, cuánto más lejos esté el lugar de procedencia, más energía y recursos habrá que destinar a su transporte.

Trabajar con materiales locales promueve la economía local y garantiza la reducción de la huella ecológica de nuestra casa.

-Naturales

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Los materiales para construir una casa ecológica tendrán que ser también naturales, es decir, aquellos procedentes de recursos renovables y abundantes. Los buenos materiales para una casa ecológica no contienen partículas ni componentes tóxicos que pueden llegar fácilmente a nuestro organismo a través del ambiente interior.

-Reciclables

Al finalizar su vida útil, los materiales pueden tener un fuerte impacto sobre el medio ambiente. Por ello hay que procurar usar materiales reciclables.

-Reciclados

Por supuesto también es conveniente usar materiales reciclados.

Uno de los productos reciclados que más se comercializan son los paneles aglomerados de madera que están fabricados a base de sobrantes de otros procesos y que se aprovechan para conseguir paneles con unas buenas características resistentes y térmicas a través de un proceso de aglomeración muy ecológico mediante vapor y presión.

-Biocompatibles

Los materiales biocompatibles son aquellos que sin partículas tóxicas o sustancias químicas que puedan llegar a nuestro organismo una vez instalados en casa.

Suelen ser materiales naturales y poco transformados como la madera, la piedra o algunos tipos de cerámica.

Es preciso puntualizar que en caso de personas muy sensibles como afectados por SQM (Sensibilidad Química Múltiple) es necesario valorar cada caso y realizar pruebas iin situ si hay dudas, puesto que estas personas a veces pueden ser sensibles a algunos componentes naturales de la madera.

Materiales para construir una casa ecológica

Ahora que hemos visto las características que deben tener los materiales para construir una casa ecológica, vamos a ver qué materiales son convenientes para cada área de nuestra casa.

Analizaremos los materiales adecuados para cada uno de los elementos constructivos que componen nuestra vivienda:

– Estructura y cerramientos
– Aislamientos
– Revestimientos
– Canalizaciones de agua
– Pavimentos
– Pinturas y barnices

Estructura y cerramientos

La estructura y los cerramientos de una casa deben durarnos toda la vida, son los elementos más permanentes de una vivienda. Por ello es importante que sean duraderos y resistentes pero también naturales y saludables.

Bloques y ladrillos de tierra

Los ladrillos de tierra cocida tienen una gran trayectoria en la historia de la arquitectura de muchos países. Una de las razones es su gran capacidad mecánica para resistir peso y su buena capacidad aislante.

Este tipo de ladrillo está hecho a partir de tierra y se produce muchas veces de forma artesanal, por lo que su precio suele ser mayor que el de los ladrillos industriales. Son ladrillos que no tienen perforaciones, cosa que les otorga un mayor aislamiento térmico.

El peso propio de la tierra cocida consigue que un muro pueda almacenar el calor y liberarlo al cabo de varias horas cuando baja la temperatura –lo que llamamos inercia térmica-.

Además, el ladrillo de tierra tiene la capacidad de regular la humedad de forma natural, por lo que consigue generar un ambiente interior estable, robando y cediendo humedad del espacio, según varíe el uso y la temperatura.

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Los ladrillos de cerámica convencionales son uno de los materiales de construcción por excelencia en nuestro país. Pueden ser opacos o perforados para hacerlos más ligeros y facilitar su colocación en la obra.

Si son aligerados, su capacidad térmica es menor que los ladrillos de tierra cocida, no obstante, su capacidad de soportar peso apenas disminuye y son muy adecuados para construir paredes de carga.

Uno de sus puntos negativos es que no cumple con todos los criterios de la bioconstrucción y esto se debe, en parte, a que se necesita una gran cantidad de energía para su fabricación con la consecuencia que se libera una gran cantidad de CO2.

Además, para conseguir arcilla –la materia prima con la que se fabrican los ladrillos- hace falta muchas veces abrir canteras sin tener en cuenta el impacto ambiental que esto puede suponer.

Aunque no es el material ideal para una casa ecológica, a veces hay que tenerlo en cuenta por su precio, su disponibilidad y la facilidad de construcción que el ladrillo implica.

Bloques de tierra estabilizada

Otro de los materiales para construir una casa ecológica son los bloques de tierra estabilizada.
Se trata de piezas hechas con tierra a la que se le añaden otros materiales como la arcilla para ayudar a compactarla y hacerla más estable.

Una de las diferencias más importantes respeto a otros tipos de ladrillos es que estos no se cuecen, por lo que ahorramos toda la energía que se destina al proceso de cocción.

El bloque de tierra también es uno de los considerados buenos materiales para construir una casa ecológica por el hecho de que ayuda a regular la humedad de forma natural. Además, la tierra también tienen mucha capacidad para retener el calor, por lo que se trata de muros que aislan bastante bien y si el grosor es suficiente se podría incluso llegar a prescindir del aislamiento trabajando únicamente con la inercia del material, si bien esto quizá no permite cumplir las normativas de construcción españolas CTE.

El bloque de tierra es un material muy estable y duradero y al contrario de lo que pueda parecer se trata de un tipo de sistema constructivo que lleva siglos siendo utilizado en viviendas y que ha demostrado su durabilidad sobradamente.

Bloques de hormigón

El hormigón es un material que se usa en la gran mayoría de países del mundo y está presente en casi todas las obras de construcción.

Aunque no cumple con todos los criterios de la bioconstrucción, merece la pena considerar los bloques de hormigón por su disponibilidad y economía.

Al estar tan extendidos y comercializados, resultan una buena opción estructural que se puede aplicar en muchas situaciones distintas.

Estos bloques están compuestos de hormigones y mortero que ayuda a compactar el material. En su proceso de fabricación se mezclan los componentes, se vierten en un molde metálico y después de un proceso de vibración, se deja fraguar el hormigón hasta su completo secado.

Al igual que los ladrillos convencionales, los bloques de hormigón suelen estar vaciados para que sean más ligeros pero de forma que no pierdan capacidad para soportar cargas. Los bloques de hormigón resultan un buen material para construir estructuras aunque hay que armarlos en su interior de forma correcta.

Tierra prensada y adobes

Seguimos con los materiales para construir una casa ecológica que podemos emplear en la estructura. El adobe es un ladrillo sin cocer hecho a partir de barro al que a veces se le añade paja. Se trata de un material tradicional que se utiliza desde hace siglos tanto en grandes construcciones como en pequeñas casas.

La ventaja de la tierra prensada y del adobe es que apenas requiere energía para su construcción ya que solo hay que dejarlas secar al sol y no necesitan ningún tipo de cocción. Además, se trata de materiales totalmente naturales cuya materia prima puede ser la tierra del propio terreno.

Estos bloques tienen muy buenas condiciones de aislamiento acústico y térmico debido a las características del material y el grosor que se necesita para construir.

El punto débil de estos materiales es que el proceso de construcción puede ser lento si no se planifica de forma adecuada.

Además, el grosor de muro que se requiere para aguantar el peso de una casa es mayor al de otros materiales, por lo que se pierde espacio útil en el interior de la vivienda.

Aun así, en ciertos casos se está volviendo a trabajar con este material debido a sus características ecológicas y respetuosas con el medio ambiente y cada vez es más fácil encontrar profesionales cualificados para construir tanto en este sistema como con muro de tapial que es el que se construye in situ mediante encofrados.

Madera

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La madera es el más utilizado de los materiales para construir una casa ecológica.

Es un material versátil, sostenible, higroscópico –regula la humedad de forma natural- y tiene una gran variedad de opciones constructivas.

En comparación con los materiales estructurales más convencionales (el hormigón y el acero) la madera es mucho más ligera, cosa que consigue reducir las cargas y el peso de la construcción y con ello las necesidades de cimentación.

Además construir una casa con estructura de madera es mucho más rápido que construir con estructura de hormigón. La madera puede prefabricarse en taller y eso hace mucho más rápido y preciso todo el proceso de construcción.

Si nuestra opción es utilizar la madera como material estructural, convendrá que sea local, de bosques de proximidad con explotaciones controladas.

En España existen bosques locales certificados según los sistemas PEFC o FSC que garantizan la legalidad y sostenibilidad de la madera. Podéis consultar las 10 razones para construir una casa de madera si queréis saber más sobre este material.

Piedra

Por último, la piedra es también un material con un gran recorrido en la historia de la construcción gracias sobre todo a su gran capacidad para soportar cargas.

Se trata de un material que requiere poco mantenimiento y que tiene una larga vida útil debido a su resistencia.

La piedra trabaja muy bien a compresión pero, por otro lado, no se usa en techos ya que tiene bastantes limitaciones en este sentido. En caso de construir una estructura de piedra, se suele combinar con vigas de madera o algún otro material que trabaje bien a tracción. Sin embargo, la piedra es un material muy caro y que requiere una mano de obra muy especializada por lo que se suele utilizar hoy en día sobretodo como revestimiento para lo que tiene unas capacidades muy buenas especialmente si se utiliza como fachada ventilada.

A nivel ecológico, aunque no es un material ilimitado ni renovable, la piedra es totalmente natural y tiene muchas prestaciones como aislamiento térmico y acústico gracias a su gran masa

Aislamientos

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Vistos los materiales para construir una casa ecológica con los que podemos construir la estructura de nuestra casa, veamos ahora los aislamientos térmicos, un material que no se suele estudiar a fondo y que tiene una importancia crucial en el ambiente interior así como en la regulación de la temperatura y humedad de nuestro hogar.

Hay que tener en cuenta que nuestra casa está recubierta de aislamiento en toda su fachada, cubierta y suelos y es importante colocar el material adecuado para que el ambiente interior de nuestra casa sea saludable.

De hecho, hace unos meses publiqué un artículo únicamente dedicado a aislamientos naturales para una casa ecológica.

Lo más importante, a parte de la relación entre grosor y coeficiente de transmisividad que nos dará el dato efectivo de aislamiento de un muro, es que el aislamiento transpire. Esto es necesario porque si construimos nuestra casa con ladrillo o con madera, estamos trabajando con materiales transpirables que irán cediendo humedad del ambiente interior poco a poco hacia el exterior por diferencia de presión (al igual que un globo aerostático). Si en el transcurso de su recorrido hacia el exterior, la humedad encuentra un aislamiento totalmente impermeable como son los aislamientos plásticos como XPS (poliestireno), esta humedad acaba condensando y generando humedades en el interior del muro.

Esto es muy peligroso ya que al no poder secarse, las humedades generarán mohos y hongos que quedan escondidos en el interior del muro y que son muy perjudiciales para el ambiente interior sano de nuestro hogar.

Veamos entonces, de entre los materiales para construir una casa ecológica, cuáles son los aislamientos naturales recomendados:

Corcho

El corcho fue uno de los primeros aislamientos en aparecer y uno de los mejores cuando hablamos en arquitectura ecológica.

Se obtiene de la corteza del alcornoque y no hace falta talar el árbol para obtenerlo. Esto hace de él un recurso renovable, aunque únicamente se cosecha cada 10 años lo que encarece considerablemente su precio en comparación con otros aislamientos.

El corcho es uno de los únicos aislamientos naturales que se pueden mojar y no se estropea, por lo que a veces se utiliza como aislamiento y revestimiento exterior al mismo tiempo.

Se puede encontrar en forma de paneles o en forma de granulado.

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El lino proviene de una planta de fácil cultivo que no es atacada por roedores ni insectos, una característica que nos permite evitar el uso de productos químicos, algo que es común cuando se utilizan aislamientos textiles como la lana de oveja.

Se trata de un aislamiento natural y transpirable que además ofrece una buena resistencia mecánica.

Cáñamo

Igual que el lino, el cáñamo también procede de una planta de fácil cultivo que apenas requiere el uso de pesticidas y abonos. Aunque algunos constructores lo encuentran caro y difícil de cortar, el cáñamo está ganando cada vez más presencia como material de aislamiento y también como sistema constructivo para muros combinándolo con cal o tierra.

Celulosa

La celulosa se obtiene partir de residuos reciclados de papel, por lo que es un material totalmente reciclado y que necesita poca energía para su fabricación.

Aun así, requiere ciertos tratamientos químicos para protegerla contra la humedad y del ataque de ciertos insectos como termitas.

Es un material muy ligero y su capacidad aislante varía en función de la técnica de producción, puesto que se puede utilizar a granel o en forma de paneles.

Algodón

Aprovechando los restos de la industria textil existen diversas empresas que fabrican aislamientos térmicos de algodón para el sector de la construcción.

A partir de la fibra que se obtiene se fabrican mantos o placas con distintas densidades, grosores y capacidades aislantes.

Paja

La paja es un material que poco a poco va ganando mercado hoy en día.

Sus posibilidades son muchas, desde pajas de bala que sirven a la vez como estructura, hasta mezclas de paja con mortero que se utilizan como un aislamiento convencional. En general la forma más utilizada es como aislamiento combinado con una estructura de madera.

Se trata de un material con muy poca huella ecológica y que no requiere mucha energía en su producción, sin embargo se pudre con la humedad así que debe quedar bien protegida. Además, se deben sellar bien los encuentros para evitar nidos de roedores en el interior de los muros.

Coco

Aunque parezca raro, el coco es otro de los materiales para construir una casa ecológica que podemos utilizar como aislamiento.

A partir de la cáscara de los cocos se extrae la fibra mediante un procesamiento mínimo y sin necesidad de aditivos.

Se trata de una fibra inodora y con buenas prestaciones como aislamiento térmico y acústico que además es altamente resistente a la putrefacción.

Arcilla expandida

Por último, la arcilla expandida es un material de origen cerámico que combina la ligereza con una alta resistencia.

Estas características la hacen conveniente para usarla como aislamiento aunque en general es poco común. Es resistente al fuego y también funciona bien como aislamiento acústico gracias a su composición porosa.

Revestimientos

Pasamos a estudiar a fondo los materiales para construir una casa ecológica que podemos usar como revestimientos, es decir, todo aquél material que recubre una superficie de muro o suelo ya sea para mejorar sus capacidades térmicas o simplemente por cuestiones estéticas.

Distinguiremos entre dos tipos de revestimientos:

– Revestimientos duros
– Revestimientos amorfos

Revestimientos duros

Los revestimientos duros se suelen utilizar en el exterior de la casa, si bien es común utilizar piezas cerámicas en cocinas y baños.

Sin entrar en detalle a valorar cada tipo, tan solo vale la pena recordar que los revestimientos duros como la piedra o la cerámica pueden ser naturales pero no son estrictamente renovables ya que requieren la explotación de canteras o depósitos.

Es necesario evaluar el global de la huella ecológica de nuestra casa y valorar cuando es conveniente utilizarlos.

Otros revestimientos duros naturales como la madera se deben utilizar conociendo muy bien su funcionamiento ya que el sol y las inclemencias climáticas lo estropean, la madera requiere un mantenimiento anual o casi estacional para que se mantenga en buen estado a no ser que utilicemos maderas como el alerce que se vuelven grises y no requieren mantenimiento.

Revestimientos amorfos

Los revestimientos amorfos se pueden aplicar en cualquier lugar ya que se adaptarán a la forma del elemento en el que lo apliquemos. Veamos algunos de los más destacados:

Morteros de arcilla

El mortero de arcilla es una mezcla de arenas y arcillas sin aditivos muy adecuado para construir una casa ecológica.

Una de sus grandes ventajas frente a otros tipos de revestimientos es que repercuten de forma positiva en nuestra salud.

Es un material higroscópico, lo que implica que regula la humedad de forma natural, cuando el ambiente interior es húmedo debido al uso de cocina, baños, etc. la pared absorbe esta humedad y la cede al ambiente cuando la humedad relativa interior se reduce como por ejemplo al encender la calefacción.

Tener una humedad relativa interior de alrededor del 50% es muy beneficioso para el ambiente interior saludable de un hogar.

Los morteros de arcilla también tienen cierta capacidad para aislar del ruido y de los cambios bruscos de temperatura.

Mortero de yeso

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El mortero de yeso es una mezcla de arena, yeso y agua que también se puede utilizar como revestimiento.

El aspecto final es del yeso, con la ventaja que se pega más fácilmente. Uno de los puntos positivos del yeso es que tiene muy buena resistencia frente al fuego e impide su propagación.

Con mortero de yeso se ha hecho siempre el estuco que todos conocemos, pero su aspecto final puede variar y adaptarse a muchas situaciones y estéticas diferentes dependiendo de como lo apliquemos.

Cal hidráulica y cal grasa

La cal hidráulica y la cal grasa también se aplican como morteros, es decir, como materiales con capacidad de adherirse ellos mismos.

Estos dos tipos de cales son muy parecidos y los dos se consiguen mediante cal, arena y agua.

La diferencia entre la cal hidráulica y la cal grasa es que la primera se endurece con el agua, mientras que la grasa –o cal aérea- endurece con el contacte del aire.

Ninguna de las dos cales, igual que los materiales para construir una casa ecológica que hemos descrito hasta ahora, no contienen aditivos ni partículas tóxicas que puedan perjudicar nuestra salud.

Se trata de productos hechos a partir de cales y arenas naturales y que nos sirven para revestir las paredes de nuestra casa ecológica.

Canalización de agua

Pasamos ahora a ver los materiales con los que se fabrican las canalizaciones de agua.

Aunque pueda parecer un tema menor dentro de los materiales para construir una casa ecológica, la canalización de agua es por donde llega el agua con la que nos duchamos, cocinamos o incluso el agua que bebemos.

Partiendo de la base de que muchas de las tuberías públicas están realizadas con materiales que pueden dejar restos en el agua como amianto o que bien ha sido tratada con productos que no son inocuos para nuestro organismo, la mejor recomendación es no solo hacer una buena selección de materiales si no también revisar el uso que haremos del agua corriente y valorar la instalación de filtros.

Este tema podría extenderse como para tratarlo en un solo artículo, por ello, lo trataré más adelante y hoy simplemente nos centramos en materiales de canalización.

En el mercado encontramos muchos materiales distintos que podemos usar en la canalización de agua de nuestra casa. No obstante, entre las opciones encontramos muchos que pueden ser dañinos para nuestra salud al contener partículas tóxicas.

El PVC por ejemplo, emana cloruro de vinilo, una sustancia cancerígena. Es también un material no biodegradable y perjudicial para el medio ambiente.

Por esto es importante, saber con qué materiales estamos trabajando y no incorporar productos dañinos en nuestra propia casa.

Veamos paso a paso cada uno de los materiales según el uso del agua:

Para conducción de agua limpia

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Para conducir el agua limpia que llega hasta nuestro fregadero, ducha o lavamanos existen dos materiales adecuados para estas canalizaciones.

El primero es el polietileno de alta densidad, que es un polímero termoplástico conformado por diferentes unidades de etileno, un compuesto químico orgánico.

Es un material que destaca por ser ligero, flexible y por tener una alta resistencia química y térmica. Soporta perfectamente el agua a unas temperaturas de 60-100ºC y no puede ser atacado por los químicos.

Al ser un material incoloro, inodoro y no ser tóxico, su uso va desde las tuberías para conducir agua potable hasta utensilios domésticos, botellas y juguetes. El polietileno de alta densidad es un material que se puede reciclar y que, en este proceso, consigue una buena calidad.

Otro de los materiales para construir una casa ecológica recomendable para la conducción de agua limpia es el polibutileno que también es un material termoplástico, es decir, que se hace moldeable con la acción del calor y se endurece al enfriarse.

Igual que el polietileno de alta densidad, el polibutileno tiene mucha flexibilidad y una alta resistencia química. Al ser un material suave, se reducen las pérdidas de carga del agua que circula por las tuberías y es muy difícil que se depositen incrustaciones o que se produzcan calcificaciones.

También tiene buena resistencia térmica, su gama de temperaturas va desde los -15ºC hasta los 95ºC positivos.

Para bajantes pluviales

En el caso de los bajantes pluviales podemos utilizar más materiales ya que los requerimientos no son tan exigentes al no conducir agua para el consumo. Su función será simplemente transportar el agua de la lluvia desde el lugar donde la recojan hasta el desagüe.

La cerámica es uno de los materiales más tradicionales aplicados a los bajantes pluviales. Actualmente se usa sobre todo para rehabilitaciones o al construir casas tradiciones, pero no debemos descartarlo en las casas de nueva construcción.

El polietileno y el polipropileno son materiales muy parecidos entre ellos con algunas pequeñas diferencias en la densidad y la temperatura de reblandecimiento que es más alta en el polipropileno.

Los bajantes de estos materiales tienen las paredes muy lisas, por lo que es más difícil que se produzcan calcificaciones o incrustaciones. Si bien estos polímeros son óptimos para evitar muchas lesiones químicas como la corrosión, su punto débil está en su menor resistencia a los esfuerzos físicos como podría ser un golpe.

Aunque desde la aparición de los bajantes plásticos, los otros materiales se usan menos, aun hoy en día se instalan bajantes pluviales de hierro fundido. Una de las principales ventajas de este material respecto los polímeros es que tiene mejor reacción al fuego, por lo que en algunos casos se adapta mejor a las normativas antiincendios.

Sin embargo, el hierro fundido se ve afectado por la corrosión. A medida que circula el agua por el bajante pluvial reacciona con el aire y el hierro y eso provoca que se vaya erosionando. Por supuesto, la corrosión tarda años en afectar de forma seria el material y con un buen mantenimiento puede tener una vida útil de más de 50 años.

Por último, consideramos también el bajante de acero galvanizado.

El proceso de galvanizado consiste en bañar la tubería en zinc y su objetivo es proteger el acero de la corrosión, de la oxidación y de la humedad ambiental. Cada vez el acero galvanizado está más presente en la construcción debido a su alta resistencia a esfuerzos físicos y la protección que le da el proceso de galvanizado.

Aunque cada vez es más barato, el precio de estos bajantes suele estar por encima de las que hemos explicado hasta ahora.

Para desagües

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Hemos visto los materiales para construir una casa ecológica que se usan para la conducción de agua potable y para bajantes pluviales, pero nos falta ver qué materiales son más adecuados para los desagües.

Aunque en el mercado encontraremos un sinfín de opciones, las más adecuadas para una casa ecológica son el cobre y el polipropileno.

Las tuberías de cobre son muy duraderas y seguras, pero también pueden ser relativamente caras.

Una de las ventajas del cobre es que no pierde sus características con el paso del tiempo ni tampoco después de ser reciclado. Igual que los polímeros, el cobre no sufre corrosión, sus paredes interiores son lisas y tiene una buena resistencia al fuego.

Del polipropileno, además de lo que hemos comentado anteriormente, destaca por tener buena resistencia a las temperaturas altas. Es un material que disminuye la producción de ruidos en su interior, además de aislar el calor bastante bien, al contrario que los metales.

Pavimentos

Vamos a ver ahora qué materiales para construir una casa ecológica son más adecuados para utilizar como pavimentos de nuestro hogar. Aunque los materiales de pavimentos naturales son muy distintos y las opciones son muchas, en este artículo analizamos 7 tipos de suelo con sus ventajas y sus inconvenientes para que os hagáis una idea general de opciones diversas.

Barro cocido

El barro cocido es un material natural y ecológico que se compone a base de arcilla.

Tradicionalmente se han asociado con el estilo rústico pero el barro ofrece una gran variedad de estilos y la incorporación de nuevos diseños y tonalidades.

Cuando colocamos el barro cocido como pavimento, se suele hacer en forma de baldosas, cosa que nos ofrece una mayor variedad en cuanto al aspecto del suelo.

El barro es un material higroscópico que regula y contribuye a mantener la humedad alrededor de un 55% -la más confortable- en el interior de nuestra casa. A esta característica se le suma el hecho que sea un material anti-estático -que no se le adhiere el polvo- y que la falta de condensación superficial evita la aparición de moho.

Tratado de forma correcta, el barro cocido es un material natural, neutro a las alergias, sin partículas tóxicas y que neutraliza los malos olores.

También se puede aplicar en paredes a modo de revestimiento amorfo como si fuese yeso. En cualquier caso, resulta un material ecológico y con un bajo coste energético que lo hace ideal como uno de los materiales para construir una casa ecológica.

Suelos continuos de mortero

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El mortero es una mezcla de conglomerantes con arena y agua que se ha utilizado al largo de la historia para rellenar huecos o mezclado con otros componentes como yeso, cemento, cal o tierra.

Generalmente se utiliza mezclado con cemento como material de agarre en albañilería o en la colocación de ladrillos. Su uso como pavimento empezó en ambientes industriales, pero cada vez más se está incorporando en las viviendas y actualmente se considera un material moderno y con buenas prestaciones.

Aunque las cualidades del mortero variarán en función del material con el que se mezclen, es un tipo de pavimento que tiene muy buena resistencia mecánica –a golpes y al peso- y al desgaste. También es un sistema de puesta en obra muy sencillo y más bien barato que todas las constructoras saben llevar a cabo.

Actualmente se construyen suelos con mortero autonivelante que se le añaden aditivos para que sea más fluido y que, como su nombre indica, se autonivele y queda plano por él solo.

Suelos continuos de hormigón

Los suelos continuos de hormigón tienen un aspecto muy similar a los de mortero, pero se destacan sobretodo dos diferencias.

La primera es que requiere juntas de comportamiento para asumir las dilataciones que se producen con los cambios de temperatura. Se recomienda colocarlas como máximo cada 5 metros para evitar que el pavimento fisure a causa del aumento o el descenso de temperatura.

La segunda es que el hormigón no es un material ecológico y contiene ciertos componentes tóxicos. Existen una gran variedad de hormigones según su composición y las proporciones de los elementos que le conformen. Parte casi siempre de una base de cemento portland mezclado con agua y al que se le añaden aditivos.

El tipo de hormigón que se utilice se puede controlar y definir de manera que sus componentes sean los más naturales posible. Además, es un material que está muy extendido en el mundo de la construcción y que por lo tanto es muy económico.

Madera

Cuando hablamos del pavimento de madera como uno de los materiales para construir una casa ecológica debemos tener en cuenta que existen, a parte de muchos tipos de madera, tres tipos distintos de colocación que van a determinar gran parte de sus características.

La madera encolada se coloca encima de una capa nivelada horizontalmente mediante colas especiales o mortero autonivelante. Es un pavimento que necesita poco grosor y por lo tanto, podemos tener una mayor altura libre que con otros sistemas.

También existe la opción de no encolar las tablillas de madera y colocarlas sobre un aislamiento o algún elemento elástico, hablamos de un pavimento flotante. Se coloca por clipeado –es decir, encajando los bordes de las tablillas- y es el más rápido de colocar debido a este método. Es también el más económico del mercado aunque existe un rango muy amplio de precios. Puede ser desde un conglomerado sencillo hasta tablillas de madera maciza. Por supuesto, una pieza de madera maciza de suficiente grosor admite pulidos posteriores y puede durar en un buen estado toda la vida y es siempre la opción más natural que nos ayudará a regular la humedad interior de nuestra vivienda. Los contras, por supuesto que para mantener sus propiedades naturales no se debe tratar con barnices así que es un pavimento más delicado que requerirá un mantenimiento anual.

Por último, la madera también se puede colocar en forma de tarima. Es un sistema en que se usan rastreles que elevan las tablillas de madera con lo que se consigue una mejor sensación acústica que con el encolado.

A la hora de elegir qué madera queremos usar, debemos tener en cuenta la procedencia de la madera. Lo más sostenible siempre es usar materiales para construir una casa ecológica de procedencia cercana, en este caso, maderas europeas como la de castaño, cerezo, haya, roble o pino.

Con las maderas africanas, americanas o asiáticas –como caoba, teca o palisandro- hay que ir con cuidado porque, aparte del mayor gasto económico en el transporte, muchas veces no tienen los certificados de talas controladas y sostenibles.

También nos deberemos fijar en el tipo de piezas que queremos colocar. Tanto el suelo de tarima como el de parqué, pueden estar formados por tablillas de madera maciza, multicapa o sintéticas.

La madera maciza por supuesto es la más cara, pero también es la de más calidad. Cada tablilla tiene un grosor de entre 20-22mm y son piezas que, con el tiempo, van cambiando ligeramente su aspecto por su uso y acentuando sus betas. Es la madera tradicional que todos conocemos.

Las tarimas o los parqués multicapa están formados por varias capas de madera donde la superior es la que tiene más calidad y la que se refuerza con barnices haciéndola más duradera.

Los pavimentos de madera sintética -o laminados- se llaman así porque en la última capa tienen impresa una imagen que imita la madera. Lo que veremos en nuestra casa no será realmente madera, pero hay que tener en cuenta que son muy asequibles económicamente y que no precisan de mantenimiento. Por supuesto a nivel de propiedades de regulación de humedad, este tipo de suelos son totalmente impermeables y no ayudan al ambiente interior de nuestro hogar. En el estudio, si es por un tema de ajuste de costes antes recomendaremos optar por otro tipo de pavimento.

Bambú

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Un suelo de bambú tiene un aspecto algo semejante al de la madera y es más ecológico: tiene cero emisiones en su proceso de fabricación, es un producto antiestático y antialergénico y tiene una dureza y densidad similar a la de las maderas tropicales.

Además el bambú es una planta que se desarrolla muy rápido, por lo que se encuentra en gran disponibilidad y es totalmente renovable.

Las características del bambú dependen tanto del diseño del suelo –si es vertical, horizontal o compacto-, como del color –si es natural o café-. La dureza además, vendrá dada más por el tipo de protección que le demos al bambú, bien sea barniz, aceite o cera, que no por el propio material.

El bambú es una buena opción a tener en cuenta como material para construir una casa ecológica. La estabilidad del bambú, gracias a la propia estructura natural, consigue una dilatación mucho menor a la de la mayoría de maderas.

Suelos pétreos

Los materiales pétreos son materiales que provienen de la roca, bien sean piedra natural o artificial. Aunque la roca sea un material que encontramos en la naturaleza, no debemos olvidar que no es renovable puesto que, a diferencia de la madera o el barro, no se vuelve a regenerar con el paso del tiempo.

La piedra natural es producto de la naturaleza, por lo que sus colores y sus tamaños máximos vienen definidos por lo las canteras y la técnica para extraer la roca. La piedra artificial en cambio, se fabrica a partir de cemento que se moldea para representar la textura de una piedra y después se tiñe o se rocían para que adquiera el color deseado. Suelen ser más ligeras que las naturales, lo que facilitan la puesta en obra.

Los suelos pétreos se usan mucho en exteriores dado que son resistentes al agua, son capaces de soportar grandes cargas y son poco resbaladizos debido a su rugosidad.

Como pavimento en una casa ecológica, podemos encontrar estos materiales como baldosa o adoquín –que se diferencian por el tamaño-, pero en una gran variedad de colores, formas y colocaciones.

Suelos cerámicos

Los materiales cerámicos, pese a ser naturales ya que se fabrican a partir de arcilla, son una alternativa no tan ecológica como podría ser la madera.

Esto se debido a que se necesita un gran consumo de energía para llegar a la temperatura de cocción adecuada. Además, las baldosas puede que contengan esmalte a base de productos inorgánicos químicos que no son del todo saludables.

Pero, además de tener un precio asequible, la cerámica también destaca por su resistencia y durabilidad. Es resistente al desgaste, a los cambios de temperatura y es fácil de mantener. Si le aplicamos una lechada en la superficie, puede ser un material impermeable, haciéndola adecuada para cocinas y baños seguro que hemos visto en alguna ocasión.

Ofrece una amplia gama de acabados y de formas que se pueden colocar en cualquier estancia. Si bien, también puede resultar un material algo duro y frío debido a su alta conductividad del calor.

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Pinturas y barnices

El último apartado de este artículo sobre materiales para construir una casa ecológica va dedicado a las pinturas y barnices que podemos utilizar en nuestra vivienda. Trataremos con pinturas, barnices, aceites y ceras respetuosas con el medio, así como con el ambiente interior de la casa y nuestra salud.

Pinturas al silicato y a la cal

En este tipo de pinturas tanto el silicato como la cal actúan como aglutinantes, es decir, como el elemento que da cuerpo y durabilidad a la pintura.

A diferencia de las pinturas plásticas, estos dos materiales son permeables al vapor de agua, transpiran, por lo que se hace mucho más difícil la aparición de manchas de humedad.

Gracias a que son fabricadas a base de componentes inorgánicos evitan la aparición de microorganismos como las algas y el moho.

Tanto las pinturas de silicato como las de cal, se pueden mezclar con distintos pigmentos para conseguir el color que queramos. Además, como no adquieren cargas electrostáticas, se ensucian menos y no se vuelven pegajosas con el calor.

Son pinturas que se basan en materias primas minerales, que son además, muy respetuosas con el medio ambiente tanto en su proceso de fabricación como en su efecto final. Tienen una larga durabilidad que permite ahorrar recursos y su composición, libre de sustancias nocivas, protege nuestra salud. Por estas razones son pinturas muy apreciadas en el campo de la bioconstrucción y la construcción ecológica.

Barnices naturales con base de linaza

Las pinturas y los barnices que se utilizan en la bioconstrucción tienen un aspecto y una aplicación muy similar a la de los productos convencionales petroquímicos, pero por otro lado, pueden mejorar en gran medida nuestra calidad de vida.

Los barnices naturales, que se utilizan sobre todo para la madera, suelen estar compuestos de aceite de linaza, que tienen unas excelentes cualidades como protector. Aunque es un material que permite respirar a la madera, es a la vez impermeable a los agentes externos que puedan dañarla, actúa como insecticida natural que previene del ataque de bacterias y hongos.

Es también un protector contra los rayos ultraviolados cuando la madera está expuesta al sol y no oxida el hierro, por lo que no debemos preocuparnos en aplicarlo sobre los herrajes.

Aceites

La función principal de los aceites naturales para madera es la de proteger la madera contra el sol y contra los insectos y hongos que puedan atacarla, pero también se usan en muchas ocasiones para embellecer la madera siempre respectando al máximo el aspecto natural de sus betas.

El tratamiento de la madera con aceite corrige la tendencia al resecamiento y al agrietamiento a la vez que se favorece la recuperación de los propios aceites naturales de madera que se van perdiendo con el tiempo. Así como el aceite de linaza, los aceites penetran a la madera por sus poros abiertos y permite que la madera respire y que no pierda su capacidad de regular la humedad.

Es importante aplicar aceites naturales en las maderas situadas al exterior. En las maderas con buen comportamiento a la intemperie renuevas sus propiedades naturales proporcionándoles una mejor impermeabilización y protección solar adicional. Los aceites deben mantenerse frecuentemente en función del tipo de madera y de la exposición a agentes externos a la que esté sometida la madera. Además, antes de aplicarlos, debemos asegurarnos que la madera está limpia y libre de hongos o ácaros.

Algunos aceites que podemos encontrar en el mercado son el de linaza, el de ricino y el propio de madera, todos ellos procedentes de las semillas de distintos árboles. Son aceites naturales que colaboran en conseguir un ambiente sano en nuestra propia casa.

Ceras

Aunque en general, la aplicación de aceites le da a la madera un aspecto más natural, hay que comentar que las ceras es uno de los acabados más resistentes para este material.

Las ceras naturales pueden tener un origen vegetal –como la cera de carnaubas-, animal –cera de abeja- o incluso origen mineral –cena de lignito o parafina-. También se producen ceras sintéticas que son productos de fabricación industrial con componentes menos naturales y saludables.

Cuando hablamos de encerar la madera, no solo es importante proteger la madera que se encuentra en un exterior sino también los suelos. Aunque están protegidos de la lluvia y de los cambios bruscos de temperatura, es una de las partes de nuestra casa que más uso y desgaste recibe. La cera permanece en el suelo como compuesto final del producto, sirviendo así para proteger y dar brillo al pavimento.

Cuando buscamos materiales para construir una casa ecológica es importante fijarnos en la procedencia y en sus componentes. No solo buscamos materiales respetuosos con el medio ambiente sino también que sean saludables y que ayuden a mejorar el confort de nuestra casa.

En Slow Home trabajamos con materiales naturales en nuestros proyectos y construimos casas sanas para mejorar nuestro nivel de vida. Si tenéis cualquier duda sobre los materiales para construir una casa ecológica, o si estáis pensando en construir una casa ecológica, no dudéis en contactar conmigo.

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